Varias innovaciones tecnológicas cambiaron en 2024 la forma en que las empresas operan, cómo se diseñan los productos y cómo la regulación enmarca lo digital. Tres ejes se destacan: la maduración de la inteligencia artificial, el peso energético de las infraestructuras digitales y la llegada de marcos regulatorios europeos que modifican las reglas del juego para todo el sector.
Consumo energético de los centros de datos: el coste oculto de la inteligencia artificial
¿Has notado que cada nueva aplicación de IA generativa promete ganancias de productividad espectaculares? Detrás de estas promesas, hay servidores, y esos servidores consumen electricidad, mucha electricidad.
La Agencia Internacional de la Energía estima que los centros de datos consumieron alrededor de 415 TWh de electricidad en el mundo en 2024, lo que representa aproximadamente el 1,5 % de la demanda mundial. Para dar una idea, es más que el consumo anual de muchos países europeos de tamaño medio.
Esta cifra, publicada en el informe Energy and AI de la AIE en abril de 2025, coloca la infraestructura energética en el centro del debate sobre las innovaciones tecnológicas. Desarrollar un modelo de IA eficiente ya no plantea solo una cuestión de presupuesto o talento, sino también de suministro eléctrico y refrigeración de servidores.
Varios actores del sector buscan respuestas: relocalización de centros de datos en zonas con energía descarbonizada, refrigeración por inmersión líquida, optimización de las consultas para reducir la carga del servidor. Como señala el sitio Scoopify dedicado a la actualidad tecnológica, estos temas se están volviendo tan estratégicos como el desarrollo de los propios algoritmos.

AI Act europeo: lo que cambia la regulación para las empresas
El AI Act europeo se convirtió en ley en 2024. Es el primer marco legal en el mundo que clasifica los sistemas de inteligencia artificial por nivel de riesgo e impone obligaciones proporcionales.
¿Por qué esta ley merece tu atención? Porque sus obligaciones están escalonadas en el tiempo. La entrada en vigor no significa una aplicación inmediata de todas las reglas. Las empresas tienen plazos diferentes según la categoría de riesgo de su sistema de IA.
Concretamente, los sistemas considerados como de riesgo inaceptable (calificación social, vigilancia biométrica masiva en espacios públicos) son los primeros afectados. Los sistemas de alto riesgo, utilizados por ejemplo en reclutamiento o diagnóstico médico, siguen un calendario más largo.
Lo que implica para una PYME o una startup
Una empresa que utiliza una herramienta de IA para filtrar candidaturas deberá documentar el funcionamiento de esta herramienta, evaluar sus posibles sesgos y prever un mecanismo de control humano. No es teórico: la conformidad se convierte en un rubro presupuestario por derecho propio.
Las empresas que desarrollan aplicaciones de IA para el mercado europeo tienen interés en anticipar estos requisitos en lugar de descubrirlos en el momento de la aplicación. La ventana de preparación está abierta, pero no es infinita.
Cyber Resilience Act: la ciberseguridad impuesta a los productos conectados
El otro texto regulatorio importante de 2024 se refiere a la ciberseguridad de los objetos conectados. El Cyber Resilience Act establece requisitos de seguridad para todos los productos que contienen elementos digitales vendidos en la Unión Europea.
Hasta ahora, un fabricante de cámaras conectadas o termostatos inteligentes no tenía ninguna obligación legal europea en cuanto a actualizaciones de seguridad o protección contra vulnerabilidades conocidas. Esta ambigüedad regulatoria ha favorecido la comercialización de productos cuya seguridad informática era mínima.
Calendario y alcance del texto
La aplicación completa del Cyber Resilience Act está prevista para diciembre de 2027. Hasta entonces, los fabricantes deben adaptar sus procesos de diseño, prueba y seguimiento post-comercialización.
Las obligaciones cubren varios aspectos:
- Integrar la seguridad desde la fase de diseño del producto, no como una capa añadida después
- Proporcionar actualizaciones de seguridad durante toda la vida útil esperada del producto
- Informar sobre las vulnerabilidades activamente explotadas en un corto plazo después de su descubrimiento
- Documentar los componentes de software utilizados para facilitar la identificación de fallos
Para los consumidores, esto significa que los productos digitales comprados en Europa deberán ofrecer un nivel de protección verificable. Para los fabricantes, es una reestructuración de las prácticas industriales.

Inteligencia artificial generativa en la empresa: más allá del efecto de moda
La IA generativa ha dominado las conversaciones tecnológicas en 2024. Pero más allá de las demostraciones impresionantes, ¿qué ha cambiado realmente en las empresas?
La adopción se ha centrado en tareas específicas: redacción de actas, generación de código informático, análisis de documentos voluminosos, soporte al cliente automatizado. Las ganancias de productividad existen, pero dependen en gran medida de la calidad de los datos internos y de la formación de los equipos.
Las empresas que han sacado el mejor partido de estas herramientas son aquellas que han identificado casos de uso específicos antes de desplegar la tecnología. Aquellas que han adoptado la IA generativa sin una estrategia clara a menudo se han encontrado con altos costos de suscripción y resultados decepcionantes.
La cuestión de los datos propietarios
Un punto técnico a menudo pasado por alto: conectar un modelo de IA a los datos internos de la empresa plantea cuestiones de privacidad y calidad. Un modelo entrenado con datos públicos no comprende los procesos específicos de una organización. Adaptarlo requiere tiempo, habilidades y un marco de gobernanza de datos.
Las empresas que avanzan en este terreno invierten en bases de conocimientos estructuradas y en perfiles capaces de hacer el vínculo entre negocio y tecnología.
El año 2024 ha sentado bases que van más allá de la simple adopción de herramientas. Entre la presión energética de las infraestructuras digitales, el marco legal europeo de la IA y la ciberseguridad, y la maduración de los usos de la inteligencia artificial generativa, las elecciones tecnológicas de las empresas son ahora inseparables de restricciones regulatorias y ambientales concretas.



